Categoría: Televisión

Principios configuradores de la narrativa transmedia: Extractability o la capacidad de llevarte el relato puesto

Llevo mucho tiempo sin escribir nada, no porque no tenga nada que contar, sino porque la mayoría de las cosas que escribo están destinadas a otros ámbitos. Aun así, siempre que encuentro un tema de interés lo anoto para, posteriormente, escribir aquí sobre él. Este es el caso que quería exponer, hablar de uno de los principios de la narrativa transmedia, extractability. Aunque por el camino han surgido cambios en el acceso a los contenidos televisivos online.

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Fuente: Atresmedia Player

Contaba con una noticia difundida el día 10 de enero de 2014 en La Sexta Noticias para escribir respecto a una novedosa empresa londinense que proporciona un nuevo modelo de experiencia a sus usuarios.

Enseguida lo relacioné con un aspecto esencial de la narrativa transmedia, el cuarto punto descrito por Jenkins en los siete principios configuradores del Transmedia Storytelling: Inmersion vs. Extractability. Jenkins, en la segunda parte de su artículo The Revenge of the Origami Unicorn nos expone lo siguiente:

“In immersion, then, the consumer enters into the world of the story, while in extractability, the fan takes aspects of the story away with them as resources they deploy in the spaces of their everyday life.”

En esta ocasión especial, inmersión y “extracción” no son elementos que se oponen, y eso es lo que precisamente me llamó la atención de la noticia. La empresa londinense realizaba una atractiva propuesta en la cual, mientras se proyectaba una película, los asistentes a la proyección participaban de la narración, sumergidos en un ambiente típico del relato. Al mismo tiempo, participaban de actividades relacionadas con el evento. Por ejemplo, bailando al ritmo de Grease, todos disfrazados con los uniformes del instituto Rydell, mientras se proyectaba la película.

En esta hermosa relación que se establece en la propuesta, inmersión y “extracción” ya no son términos antagónicos, opuestos o adversos, sino complementarios que ayudan a la ampliación de un concepto profundamente relacionado con la narrativa transmedia y la cultura fan, conviviendo en un mismo espacio y momento.

StarWars metro Nueva York - Wicked Magazine HD Subway Inedit 12

Fuente: Wiked Magazine. Fans de Star Wars en el metro de Nueva York

El concepto extractability está íntimamente vinculado con la cultura de los fans. La imagen de la izquierda expone un claro ejemplo. Pero siempre se abusa demasiado de la imagen de un montón de geeks reunidos en eventos como la Comic Con. Este concepto va un poco más allá y representa la expresión de la fascinación por una ficción determinada.

Este artículo debería contar con un enlace a la noticia emitida por La Sexta Noticias, pero la nueva política de recaudación impuesta por Atresmedia en su plataforma digital Atresmedia Player nos impide el acceso libre al contenido de las noticias emitidas en enero. Desde aquí me gustaría dejar claro que apoyo la libertad de gestión de contenidos audiovisuales, pero ciertos programas, sobre todo aquellos de ser susceptibles de revisión desde una perspectiva de análisis crítico, deberían estar disponibles para todos. Podría pagar por ello, pero eso no impediría que vosotros, queridos lectores, también debierais pagar.

Con esto se rompe la relación con el contenido móvil, el cual ya no se somete al dictado del usuario que consume donde quiere, como quiere y cuando quiere (ATAWAD). Ahora deberemos añadir a este concepto que el usuario esté registrado y pague su correspondiente cuota premium. Y esto sucede, no debemos olvidarlo, con contenidos que se están repitiendo varias veces para mantener activas las parrillas de los grupos multimedia antes de pasar a la lista de pago. La conclusión solo puede ser que existen demasiados canales televisivos para la producción que se realiza en España.

La nueva fuente de ingresos: Atresmedia Player

Durante la redacción de la presente entrada  observamos como la estrategia empresarial de los grupos multimedia se va conformando tras el periodo de desorientación y adaptación al panorama convergente. De esta forma, Atresmedia ha puesto en marcha una nueva iniciativa online que permite acceder “a todos los contenidos” del grupo.

La primera novedad importante reside en el hecho de tener que registrarse para poder acceder al contenido. Esta versión freemium no se encuentra disponible para todos los contenidos, por los cuales se debe pagar una pequeña cantidad de dinero (0,72 €) por programa.

Además, ha implementado la modalidad Premium con la cual por una cuota de 2,61 € se puede acceder al contenido libremente. Aun así existen contenidos que deberán pagar todos los usuarios para poder disfrutar de ellos.

En línea con los agregadores de contenidos más importantes, el servicio de Atresmedia Player detecta la IP de conexión del usuario, de tal manera que el contenido puede estar limitado también por el área geográfica a la que pertenezca dicha IP. Esta es la primera expresión de acotación para contenidos en internet, de tal forma que el antiguo sistema de explotación por regiones, característico de la distribución tradicional de contenidos, busca imponer su lógica en la red para controlar los flujos de retorno económico con las producciones culturales, aunque sean programas televisivos emitidos varias veces en abierto.

Un saludo y hasta la próxima entrada

F. Montero

Da Vinci’s Demons. El dilema de la marca España en televisión

La marca España es un término que ha inundado los medios de comunicación de un tiempo a esta parte. Vendemos nacionalidad y amor patrio como sinónimo de garantía, como identidad corporativa que se abstrae de los problemas e inconvenientes varios en los que nos encontramos inmersos. Pero antes de lanzar las campanas al vuelo, debemos entender que en todo trabajo con una marca es importante estudiar la imagen de la misma para averiguar cómo nos percibe el público al que está destinada la identidad creada. Un reflejo de esa imagen en la ficción televisiva son los personajes arquetípicos.

Da Vinci’s Demons es una serie de la productora americana Starz. Es entretenida y está bien construida. En ella confluyen temas históricos teñidos de la fantástica imaginación del protagonista. La épica, la inventiva, la ficción, la locura y la historia se alternan en trepidantes argumentos que llevarán al límite a nuestro joven maestro Da Vinci. Sin duda, la Florencia renacentista, magistralmente reconstruida, es un marco incomparable para vivir las vertiginosas y fantasiosas aventuras de Leonardo.

Muchos son los debates que ha suscitado en la red por su falta de rigor histórico y el tratamiento que hace del genio florentino. La ficción es libre de revisar los personajes y adaptarlos, no se trata de una serie que relate vida y milagros de Leonardo, sino una adaptación dramatizada de su ingenio y el contexto en el que lo desarrolló, que en muchas ocasiones nada o poco tiene que ver con el personaje renacentista.

Aislada de este debate, la cadena Starz ha realizado un esfuerzo por llegar a los espectadores en el difuso universo que componen las audiencias tras la revolución digital. No me atrevería a hablar de narrativa transmedia, pues no contamos con diferentes puntos de entrada a la historia de Leonardo ­­­­–de momento–, pero si existe un buen despliegue de medios que ayuda al espectador/internauta/prosumidor a participar de la historia. Toda esta dinamización de la narración se ha perdido con la llegada a FOX de la primera temporada. Poco le hubiera costado al canal introducir una página para que los fans españoles de la serie pudieran divertirse escuchando a Zoroastro adivinar su futuro, o crear sus propios fondos personalizados de la serie, memes y fanart, tan necesarios para divulgar el contenido en la red.

Más allá de los elementos dados a la transmediatización de la ficción, lo que realmente ha provocado esta entrada del blog son las preguntas:

¿Cómo nos ven en el extranjero? ¿Funciona la marca España?

En toda serie, los creadores se esfuerzan por simplificar la comprensión del entorno y los personajes por parte del espectador. Qué mejor forma de hacerlo si a cada personaje se le dota de características propias que sirvan para identificarlo, creando arquetipos diferenciables al primer golpe de vista.

En este contexto, el de la marca España y Leonardo, nos ha llamado la atención la aparición de Isabel –La Católica- en la serie. Durante el quinto episodio de la primera temporada (La Torre), Los Reyes Católicos visitan a Lorenzo de Medici para establecer relaciones comerciales con el banquero y mecenas florentino. Al director de arte no se le ocurrió otra forma de caracterizar el personaje que poniéndole una peineta digna de las tardes de toros más castizas.

Es doloroso comprobar la idea que tiene la dirección de arte  y su propio director, David S. Goyer, sobre los españoles. Dentro de las características que nos definen, nadie discute que la peineta es algo muy español, quizás también perteneciente a la marca España. Las tenemos para todos los gustos, desde la peineta que remarca nuestro desprecio absoluto hacia otra persona –al estilo Luís Bárcenas– a la tradicional que acompaña la mantilla, más folclórica y amable.

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Fuente: FOX.

Sin duda, esto es una consecuencia directa de cómo nos perciben en Estados Unidos, o quizás en el mundo, un país de peineta y mantilla, de pandereta y castañuelas, de sol y playa. Más allá de las licencias estilísticas que la dirección de arte se haya tomado en la serie, es preocupante ver la concepción de aquello que nos identifica en todo el mundo. De eso trata identidad e imagen, la primera es lo que nos gustaría ser y la segunda es cómo nos perciben. Construir un arquetipo ha sido tan sencillo como colocarle una peineta para que, allá donde se distribuya la serie, se conozca de manera automática su origen –tampoco debemos olvidar la compañía, Tomás de Torquemada, uno de los personajes más siniestros de nuestra historia–.

Puestos a trabajar por la imagen de nuestro país en el extranjero, yo pediría que trabajemos en la línea de países como Alemania, Inglaterra o Francia, reconocidos sin marca propia, por su tradición, pero no de pandereta sino por sus marcas industriales, por su quehacer. Y aunque pueda parecer exagerado, algunas cuestiones tan importantes deberían estar en manos de profesionales, pero no políticos profesionales, sino de la comunicación.

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Fuente: FOX.

Un saludo y hasta la próxima entrada

F. Montero

Entrevista a Henry Jenkins en la UNED

“Me encanta la televisión, suelo ver dos o tres horas de televisión por día, todo tipo de shows. Me encantan los realities como “Supervivientes” o “Amazing race”. Me gustan las series y los dramas como “Madmen” o “Juego de tronos”. Me gusta todo, desde los dramas de calidad, a los más típicos y absurdos formatos televisivos”.

Os recomiendo esta entrevista a Henry Jenkins , que ayer tuve la oportunidad de ver, en la cual hace un repaso a su vida y su pensamiento. Cuando hablamos de narrativa transmedia, Jenkins y Scolari son dos pensadores indispensables, básicos para profundizar en este concepto.

Carlos A. Scolari (@cscolari) twitteó a las 6:18 PM on vie, jun 07, 2013:
Entrevista a @henryjenkins en la UNED (2012): en castellano https://t.co/bqH9C3dTZs y original en inglés https://t.co/mz5lRES5Vr #transmedia

Fuente: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Fuente: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Es especialmente interesante el momento en el que habla sobre la televisión, rompe muchos mitos y dogmas que estamos acostumbrados a escuchar en todos los ámbitos de la vida. En el futuro debatiremos sobre ello en el blog, seguramente no sin suscitar algún tipo de polémica.

Tampoco quisiera dejar de comentar la parte del video en la que Jenkins habla de transmedia play como forma de introducir la narrativa en el aula. Estaremos atentos a su evolución y aprovechando que esta entrada va de recomendaciones, para todos los que estéis interesados en este novedoso concepto os dejo un enlace a una presentación sobre transmedia play, http://goo.gl/z8NFU

Pero entre todas las reflexiones que Jenkins realiza en la entrevista, la de mayor calado social, es la referente a la cultura participativa, como canal esencial para construir una nueva sociedad apoyada en la participación ciudadana.

“El optimismo nos conduce a la complacencia y el escepticismo al cinismo. Pero, en el medio de los dos se encuentra lo que llamamos utopía crítica, que es la capacidad de usar nuestra habilidad de imaginar un mundo mejor, criticar la sociedad en la que estamos y forzar planes que nos permiten cambiarla sirviendo a las necesidades de los ciudadanos”.

Parece que la narrativa transmedia se va asentado en las diferentes disciplinas desde la que se aborda, pero recordar, como dice Scolari en Narrativas trasmedia: Cuando todos los medios cuentan, “No story, no party”. Da igual la perspectiva desde la que se trabaje, sin narrativa no hay transmedia, solo después llegarán los modelos de negocio, el trabajo con las marcas y el desarrollo multidisciplinar.

Un saludo y hasta la próxima entrada

El Objetivo, Salvados y la imagen en televisión

Como espectador, el regreso de Ana Pastor a la televisión con su programa El Objetivo me ha dejado un sabor agridulce. Echaba de menos la voz crítica de una periodista incisiva, locuaz y ágil. Para desesperación de los telespectadores que gustamos de un punto de vista diferente, en un breve espacio de tiempo se dio el cese de una gran cantidad de profesionales que estaban marcando tendencia informativa y, acto seguido, la llegada de un género olvidado en cierto tipo de televisión, “las entrevistas amiguistas” –si la podemos clasificar en esta categoría– como la de nuestro entrañable Jesús Hermida a SS.MM.

Seguramente, esta sensación de amargor venga dada por el descrédito oficial que ya tienen los políticos, lo dicen hasta las encuestas del CIS. Aunque he de reconocer que siempre es agradable la sensación de confirmar tus sospechas: mienten y, además,  mienten mucho, pero también muchos, de todos los colores. Sin embargo, comprobar públicamente tanta mentira es desalentador, uno se sonroja por pudor. Desde ese punto de vista, en esta cultura del pelotazo y del listo en la que hemos estado sumergidos, no nos sorprenden los datos, era una verdad silenciosa que todos sospechábamos.

Olvidando el impacto, el escándalo y la indignación que debería abordarnos al comprobar que nuestros políticos mienten, el formato del programa no terminó de llenarme. Analizando los porqués quizás tenga mucho que ver con la sensación de que Ana Pastor nunca terminó de estar cómoda del todo, en esa pose de equilibro constante, apoyada entre la mesa y la silla para volcarse sobre la pantalla, o quizás fuera la escenografía elegida por la producción del programa, con luces y espejos, casi más propios de Sálvame de Lux que de un programa que ofrece datos reales, periodismo serio.

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En este sentido, después pudimos asistir a una lección magistral de imagen de calidad en la televisión. El programa de Jordi Évole nos ofreció, independientemente de sus contenidos, un espectáculo visual que difícilmente podemos ver en la producción nacional de televisión. La escenografía minimalista, la iluminación maestra y unos planos magistrales compusieron la realización del último Salvados de la temporada, logrando una atmosfera insuperable.

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De cualquier manera, antes de que esto pueda parecer una crítica a la esencia de los programas, nada más lejos, me gustaría felicitar como espectador a ambos periodistas. Por ello la sensación dulce de la que todavía no había hablado. Estamos necesitados, como espectadores, de más periodismo, otros puntos de vista que nos ayuden a poner luz sobre muchos asuntos. Voces oficiales y oficialistas ya existen demasiadas. Pero nadie debe olvidar que la televisión, además de lo que se dice y cómo se dice, es fundamentalmente lo que se ve.

Un saludo y hasta la próxima entrada