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Los universos infinitos, caldo de cultivo para la narrativa transmedia

Los universos narrativos son la antesala de la creación  de narrativa transmedia

Este artículo es parte de otro escrito anteriormente en Suma Diario, noticiario online de UNIR, que abordaba esta perspectiva de los universos fílmicos aprovechando el estreno de El Hobbit. Más allá de la actualidad que por aquel entonces marcó la película, los universos narrativos infinitos son una parte esencial en el panorama que la narrativa transmedia abre ante nosotros. El universo narrativo permite la creación de múltiples punto de acceso a la historia e incentiva la exploración del mismo por parte de la audiencia. Según recoge Henry Jenkins en su obra Convergence Culture, editado en español por  Editorial Paidós, la concepción narrativa se ha ido ampliando según ha evolucionado el negocio del cine, si durante las primeras décadas  lo relevante eran las historias, después los guionistas tuvieron que centrarse en la creación de personajes ya que estos les permitían la creación de secuelas. Ahora, con la perspectiva disruptiva que ha supuesto la revolución digital, es fundamental la creación de un universo que de soporte a múltiples personajes e historias.

Cada una de las películas que vemos a lo largo de nuestra vida nos sumergen en diferentes universos, más o menos íntimos, cercanos a los protagonistas. De todos los posibles universos fílmicos creados, en cuestiones de recaudación, destacan los universos narrativos infinitos sobre todos los demás. Estos entornos, desarrollados a la medida de sus creadores, son los amos de las taquillas en la historia del cine. Productos cinematográficos capaces de generar varios billones de dólares. Entre la lista de las películas más taquilleras de la historia se cuelan Star Wars y la fuerza, Harry Potter y la escuela de magia Hogwarts, o El Señor de los Anillos.  Son solamente algunos ejemplos de este fenómeno cultural estrechamente ligado a sus fans.

Estos universos fílmicos son infinitos desde varios puntos de vista. Narrativamente, ya que en ellos todas las historias tienen cabida. Espacialmente, por que ocupan un vasto territorio incapaz de agotarse en una única aventura, son lugares donde todo tiene cabida y suscitan la curiosidad del espectador. También económicamente, por sus voluminosos beneficios, entre los cuales no se encuentran los ingresos generados por el resto de los productos licenciados.

El universo infinito otorga al director, productor y guionistas la libertad creativa necesaria para extender la narración. Su creador a modo de ser omnisciente da vida a las más inverosímiles criaturas que la mente humana haya podido imaginar. Esta amplitud creadora es capaz de enganchar con el espectador, seguramente, porque se familiariza con el mundo,  se conoce las reglas y leyes que lo mueven, y por dos o tres horas las hace suyas. El espectador, seguro desde su butaca, se sumerge en la película a modo de explorador descubriendo los nuevos lugares. Construye su propio mapa fílmico y abandona su imaginación a las nuevas normas propuestas.

Los universos infinitos no son exclusivos del cine, pero los explota magistralmente apoyado en las nuevas posibilidades narrativas que la tecnología ofrece. Se nutren, en muchas ocasiones, de la literatura o el comic, mucho más capaces de prolongar la aventura por el diferente tempo creativo. También existen en la televisión, no debemos olvidar el reciente éxito de Juego de Tronos, Héroes o Perdidos.

Lo negativo de los universos infinitos, más allá de los detractores que tienen este tipo de sagas fantásticas, es la desolación del fan cuando llega el final. No debe cundir la alarma entre las legiones de seguidores. Cuando el fin llegó en El retorno del Rey, las legiones de seguidores se preguntaban angustiadas por su destino incierto, relegadas a la repetición incesante de la saga en el DVD. El estreno de El Hobbit pone de manifiesto que estos mundos maravillosos son inagotables. Y sus historias se escriben a golpe de recaudaciones multimillonarias. Los blockbusters se han serializado, se entregan por capítulos de dos horas y cumplen todos ellos tres requisitos indispensables: un salto tecnológico, una nueva estética y un universo narrativo infinito que otorgue la plena libertad creativa.

Que nadie se preocupe si terminan estas nuevas entregas de la Tierra Media, ahora que Disney ha comprado Lucas Films se anuncian nuevas entregas de Star Wars. Por su parte, James Cameron se encuentra cocinando la segunda entrega del mundo infinito de Avatar. Mientras los dólares sigan sonando en caja, los universos infinitos se construirán y fluirán como la fuerza en Star Wars, por todas partes.

Un saludo y hasta la próxima entrada